La III Cumbre Social de los Pueblos de América Latina y el Caribe se realizó en la ciudad colombiana de Santa Marta, con unos 1500 participantes locales y unos 200 delegados y delegadas internacionales, con el objetivo central de impulsar el debate de la sociedad civil sobre los desafíos comunes y la necesidad de avanzar en una mayor integración.
Fueron 9 mesas de diálogo en el marco de una agenda común que tuvo como eje central a la soberanía y la condena a la postura injerencista de los Estados Unidos en la región latinoamericana.
En el marco del encuentro, el coordinador político de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas, Iván González, destacó que es necesario «construir un diálogo en este contexto de amenazas graves» y que «las organizaciones sindicales, los movimientos sociales que defienden los territorios y los gobiernos, junto a los parlamentos, construyamos una agenda común para la integración».
Esta Cumbre Social se llevó acabo en la previa de la Cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, y en su declaración final expresó que se espera «que un diálogo permanente abra un proceso incluyente hacia la presidencia protémpore de la CELAC que en 2026 tendrá el señor Yamandú Orsi, primer mandatario del Uruguay» y que los «esfuerzos democráticos para la participación popular en la construcción de la integración regional deriven en la participación consultiva de los pueblos en el Mecanismo de la CELAC».
En «tiempos de desafíos y transformaciones aceleradas», la III Cumbre Social de los Pueblos de América Latina y el Caribe definió «trabajar en diálogo democrático y participativo con las instancias regionales, gobiernos y Estados, con el anhelo de ser incorporada como mecanismo consultivo de la CELAC».
Además, en su declaración final también se refirió a América Latina y el Caribe como «Zona de Paz», y afirmó que «la actual escalada militarista imperialista tiene como objetivo los pueblos de Nuestra América y sus recursos».