Desde este sábado 17 de octubre, un paseo marítimo de Oleiros, en la provincia de A Coruña, lleva el nombre de José «Pepe» Mujica. El homenaje al expresidente uruguayo, reunió a autoridades españolas y uruguayas, representantes políticos y ciudadanos que se acercaron para recordar su trayectoria y su pensamiento.
El nuevo espacio público está ubicado en la zona de O Paraíso, junto a la ría de O Burgo, y forma parte de un recorrido peatonal y ciclista que conecta diferentes localidades gallegas. La obra, financiada con una inversión cercana a los cinco millones de euros, permite recuperar espacios de la costa para el disfrute de la ciudadanía.
La ceremonia contó con la participación del alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane; el embajador de Uruguay en España, Bernardo Greiver; y la senadora uruguaya Blanca Rodríguez. También estuvo presente, a través de un mensaje audiovisual enviado desde Montevideo, Lucía Topolansky, exvicepresidenta de Uruguay y compañera de vida de Mujica.

Topolansky agradeció el homenaje y recordó los vínculos históricos entre Galicia y Uruguay. Blanca Rodríguez, cuyos padres emigraron desde A Coruña hacia Uruguay en 1952, destacó el significado del encuentro y la relación entre ambos pueblos. La jornada incluyó música, banderas uruguayas y el descubrimiento de una placa conmemorativa.
Pero el acontecimiento tiene una dimensión que supera ampliamente la inauguración de una obra pública. En una pequeña localidad del noroeste español, a miles de kilómetros de Montevideo, una comunidad decidió incorporar a su geografía cotidiana el nombre de un expresidente latinoamericano. Y esa decisión invita a una pregunta: ¿qué representa Pepe Mujica para que su figura siga despertando reconocimiento mucho más allá de las fronteras del país que gobernó?
Además, la inauguración del Paseo Pepe Mujica también permitió recuperar una historia que une a Galicia con Uruguay a través de generaciones de migrantes. Durante décadas, miles de gallegos encontraron en Uruguay un lugar donde reconstruir sus vidas. Con el paso del tiempo, esa relación también se expresó en movimientos migratorios en sentido contrario, consolidando vínculos familiares, culturales y sociales que trascienden las fronteras. La participación de Blanca Rodríguez y el mensaje de Lucía Topolansky recuperaron precisamente esa memoria compartida.
En este contexto, el nombre de Mujica adquiere un significado adicional: el de una figura latinoamericana que pasa a formar parte de la memoria y del paisaje de una comunidad europea. En Oleiros, además, su nombre se incorpora a un espacio urbano que ya recuerda a figuras históricas como Simón Bolívar, José Martí, Salvador Allende y Mahatma Gandhi, entre otras.

El homenaje en Galicia no solo recuerda a un expresidente uruguayo. También pone de manifiesto la capacidad que tiene América Latina de proyectar ideas, valores y experiencias hacia el resto del mundo. Y confirma que, en ocasiones, la influencia de una figura política puede extenderse mucho más allá del territorio que gobernó y del tiempo que ocupó el poder.