Representantes del movimiento sindical de América Latina, el Caribe y África se reunieron en São Paulo en el marco del «Diálogo Sindical Américas-África», un espacio destinado a profundizar la cooperación entre ambas regiones y construir una agenda común frente a los principales desafíos del mundo del trabajo y del escenario internacional.
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la presentación del Plan de Acción Conjunto de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) y la Confederación Sindical Internacional de África (CSI-África), que establece líneas de trabajo para fortalecer la unidad y la solidaridad internacional del movimiento sindical de ambas regiones.
La mesa contó con la participación de Rafael Freire, secretario general de la CSA; Oliver Röpke, director de la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la OIT (ACTRAV); Ricardo Patah, presidente de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Brasil; Rosane Bertotti, de la CUT Brasil; Joel Odigie, secretario general de la CSI-África; Marta Tinny Molema, presidenta de la CSI-África; y Amanda Villatoro, directora de ACTRAV-OIT.

Durante la presentación, las y los dirigentes reafirmaron el compromiso de las organizaciones sindicales de ambas regiones con la democracia, la paz, la justicia social, los derechos laborales y la solidaridad internacional, destacando la necesidad de fortalecer la capacidad de acción colectiva frente a las transformaciones que atraviesan las sociedades y el mundo del trabajo.
El encuentro permitió también avanzar en una agenda compartida entre América Latina, el Caribe y África, a partir de desafíos que trascienden las fronteras nacionales y que requieren respuestas coordinadas. Entre ellos se encuentran la transformación tecnológica y la inteligencia artificial, la crisis climática y la transición justa, las migraciones, el combate al racismo sistémico, la igualdad racial, la justicia de género y la participación de las juventudes en las organizaciones sindicales.
La presentación del Plan de Acción Conjunto representa así un paso hacia una mayor articulación del movimiento sindical del Sur Global, fortaleciendo los vínculos entre organizaciones de ambas regiones y promoviendo una agenda común basada en la defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores.

América Latina, el Caribe y África reafirman de esta manera su voluntad de trabajar conjuntamente por sociedades con más democracia, paz, justicia social y trabajo decente.